Dicen que una mirada revela la verdad. Que una lágrima expresa las palabras del alma. Que una caricia reconforta, fortalece. Que un abrazo cura.
Cuando “tu amigo” tiene la mirada “perdida”, está tratando de captar tu atención. Su silencio no es casual, no tiene palabras pero sí ojos que todo lo dicen. Hay que saber mirar. Como ellos lo hacen. Con el corazón.
Cuando tenga los ojos con lágrimas, abrázalo con todas tus fuerzas, sé capaz de sentir su dolor sin llamar al veterinario.
El sabrá entender tu intención. Por un día déjalo dormir en tu cama, sé su frazada, su sostén, su refugio.
Porque en la vida nadie merece estar solo y únicamente los AMIGOS de verdad se entienden sin palabras y con solo mirarse.
Ríe sus alegrías, llora sus lágrimas y acepta una lamida como recompensa.
“Cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da. Nada es más simple, no hay otra norma. Nada se pierde. Todo se transforma.”

