Sumario09
 
Mayo 13

El cepillado, baño y secado de nuestro perro

El cepillado es fundamental para tener un manto en buenas condiciones, el baño es la fase del aseo que merece más atención y el secado es importante para el éxito de los pasos anteriores.

El Cepillado:

El cepillado es fundamental para tener un manto en buenas condiciones. Esta actividad ayuda a retirar el polvo y la grasa que se acumulan en el pelo del perro. Además, contribuye a sanear y airear las capas más profundas del manto, nos permite mantenerlo sin nudos y , al extraer el pelo muerto del folículo piloso contribuimos a la renovación del pelaje. Deberíamos acostumbrarnos a vaporizar el pelo con algún spray acondicionador antiestático o, sencillamente, con agua diluida en bálsamo. Al aplicar este liquido, evitaremos romper el pelo cuando lo cepillemos, pues si nos acostumbramos a cepillar en seco el pelo tenderá a romperse. En el mercado existe una gran variedad de cepillos el cual, elegiremos en función del tipo de pelo de nuestro perro. La frecuencia del cepillado, puede ser tanto diario como semanal, dependiendo de la longitud y el tipo de pelo, pero el modo en que tenemos que cepillar es siempre más o menos el mismo. Empezaremos por la parte inferior e iremos subiendo poco a poco, formando líneas y cepillando de la raíz a la punta, siempre hacia fuera para que el cepillo no rasque la piel.

Después seguiremos por la zona interna del estómago hacia afuera, por la zona del lomo, el cuello y la cabeza. Si encontramos nudos debemos empezar a cepillar por la punta, abriendo camino con los dedos o con la utilización del peine de púa gruesa hasta conseguir que el nudo sea lo más pequeño posible o hasta deshacerlo. Si los nudos son muy grandes o están muy generalizados en todo el cuerpo la técnica será diferente llegando en algunos casos al esquilado total del perro.

El Baño:
El baño es la fase del aseo que merece más atención, ya que representa la base indispensable para cualquier otra operación posterior. Lo primero a considerar sería la frecuencia del baño. No hay ninguna norma estricta, todo depende del tipo de pelo, de su longitud y de la proximidad de la relación con nuestro perro, no es lo mismo el perro que comparte la habitación con su dueño que aquel que vive habitualmente en el exterior de la casa, la frecuencia no debería ser mayor de una vez cada 6 u 8 semanas. El baño, en casa o en la peluquería debe llevarse siempre con el mismo rigor.

Mojar primero todo el animal. Luego viene una de las partes fundamentales del lavado: el champú a utilizar. Éste debe ser siempre especifico para perros y dentro de éstos adecuado para el tipo de del pelo del animal. El ph de la piel humana nada tiene que ver con el de la piel canina y el pelo canino en nada se parece al humano, por lo cuál champú a utilizar nunca debe ser el que es utilizado por los dueños de casa. Una vez que tenemos el perro bien enjabonado es conveniente que dejemos actuar el champú, simplemente dejando de 5 a 10 minutos el perro enjabonado para luego enjuagar. Según que razas y según que champúes requieren un segundo enjabonado que deberá realizarse de la misma manera que el primero sin que haga falta dejar actuar el champú. Otra parte fundamental en el lavado del perro es el enjuague. Éste debe realizarse con abundante agua y durante un largo rato.

Es preciso que no quede restos de champú en el animal, puesto que ello conllevaría, muchas veces, la aparición de alteraciones cutáneas, de fácil solución, pero perfectamente evitables. Es conveniente enjabonar cuidadosamente la parte de la cabeza, así como tener cuidado en el enjuague para que no vaya agua mezclada con champú a los ojos, oídos, nariz o boca del perro. Los champúes, aunque suaves, actúan como irritantes de las mucosas y como caldo de cultivo para el oído externo y medio. Una buena solución para que no entre agua en los oídos es colocar un pedacito de algodón sin apretarlas en demasía.

Recomendación: Se recomienda cepillar al perro antes de proceder al baño, en el caso de los perros de pelo largo es importante que no tengan nudos.

El Secado:

Para el secado, primero absorberemos la mayoría de agua con una toalla y luego aplicaremos el secador, el cual es importante que pueda graduarse a alta velocidad y a temperatura templada. Tenga la precaución de no acercar demasiado la boca del secador al perro, para no quemarle el pelo.

Esta operación se realiza como el cepillado capa por capa, primero la raíz y luego la punta hasta su secado total siempre en dirección del pelo. Si dejamos el manto húmedo o mojado, el pelo tenderá a enredarse y a producir mal olor, por el contacto del agua con la grasa natural del perro.

Manuel Tirado
info@pelucascaninas.com.ar

AUTOR
Manuel Tirado
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