En esta oportunidad continuaremos tratando el tema de los distintos tipos de paseos y sus condiciones.
Como ya dijimos en la nota anterior, uno puede moldear –en general- la conducta de su jauría. Un ejemplo de esta afirmación, me pasó en el transcurso de este mes: un labrador, con un pequeño problema de educación, al que intenté corregirlo estando en todo el grupo, a pesar de nombrarlo especialmente, el resto de la jauría reaccionó mirándome como si mi apelación a uno de ellos fuera un llamado a todos.-
En mi caso particular, como adiestrador cuento con una ventaja adicional: si los dueños de un perro al que paseo quieren que además lo adiestre, yo ya conozco a la perfección al animal y tengo una relación ya establecida con él, por lo que todo ese tiempo que –en otro caso- debería emplearse en el mutuo conocimiento, yo ya lo he cumplido y puedo aprovecharlo directamente en el adiestramiento. Fue esto lo que me ocurrió con un rothweiller al cual paseaba hace muchos años y luego comencé a adiestrar. Como ya nos conocíamos mutuamente, pudimos aprovechar todo ese tiempo en perfeccionar sus conductas, al punto de que –mucho tiempo después- cuando me encontré con los dueños del can, me comentaron que respondía perfectamente a todas las órdenes y comandos, lo cual demuestra no sólo la calidad del animal y del adiestramiento, sino también el compromiso de sus propietarios.
En cuanto al paseo individual o adiestramiento, si el primero, si el perro tiene pequeños problemas de conducta, si el dueño tiene conocimientos etológicos o de adiestramiento, o si es asesorado correctamente, puede solucionarlos. También me ha ocurrido un caso similar hace poco tiempo.
Ahora, cuando los problemas de conducta son más graves, un adiestrador tiene los medios para intentar de corregir y encausar los mismos.
Como me enseñó mi maestro, Jorge Laino, hay veces en las cuales uno tiene que tratar con toda la “familia humana” el comportamiento del perro, ya que muchas veces las inconductas del mismo son fomentadas, ya por desconocimiento ya por malcrianza, por sus pares humanos. Es por ello, que uno debe hacer entender a los dueños que la persona encargada del perro (sean sus propietarios, y/o el adiestrador) no es bueno ni malo, sino justo.
Esta nota está dedicada a Jorge Laino por su reciente cumpleaños.-
Mariano Alberto Rabuffetti
mariano@revistacanina.com

