
Las diferentes características del pelo han dado lugar a los distintos tratamientos: el trimming, el corte con tijeras, el corte con maquina.
Cada una de las técnicas tiene por objetivo la belleza y la regeneración del tipo de pelo en cuestión, de manera que la utilización de otra técnica puede conducirnos directamente al desastre. Por ejemplo, el pelo rizado del caniche se esquila o se corta con tijera, pero si aplicamos la misma técnica con un Fox Terrier, al cabo de unos meses el pelo se le volverá lanoso, apagado y blando, mientras que si se utiliza el método antes mencionado tendremos un pelo vigoroso, duro y brillante. Y, al contrario, el trimming haría sufrir enormemente a un bichón frisé y le dejaría temporalmente alopécico.
El trimming es una palabra inglesa que significa "quitar pelo". Consiste en arrancar el pelo con los dedos siempre manteniendo con la otra mano la piel estirada. Se puede arrancar con los dedos o también ayudándonos de una cuchilla de Trimming que facilita el arrancado. Por lo general este tipo de corte se comienza por la base del cuello, un poco por delante de la cruz. La cuchilla de trimming se sujeta firmemente entre el pulgar y el índice de la mano rectora. Los otros dedos rodean el mango aguantándolo contra la palma de la mano. El índice pasa por encima de la cuchilla, en tanto que el filo reposa sobre la yema del pulgar.
Se separa el pulgar y se atrapa una mecha de pelo, que sostiene contra la cuchilla. Con un movimiento seco se arranca esta pequeña mecha. Luego se agarra otra, y se procede de igual modo. El movimiento se realiza mediante la parte de torsión con la muñeca, que debe permanecer totalmente rígida. El error técnico más frecuente es la rotación de la muñeca; el resultado es que corta el pelo en lugar de arrancarlo. Para comprobar si el movimiento es correcto se observa el mechón de pelo que queda entre los dedos. Si se aprecian los folículos del pelo, significa que han sido arrancados, que es lo que se pretende. La otra mano es importante, ya que sostiene la piel en sentido contrario para evitar el dolor. El animal notará una pequeña molestia, o sentirá el deseo de rascarse, pero en ningún caso deberá rebelarse o quejarse. Si lo hace es que le duele, y significa que no lo estamos haciendo bien.
Igual que el corte con maquina, en el trimming es importante seguir la dirección del pelo: horizontalmente en el lomo, Verticalmente en los hombros, oblicuamente en los flancos y en la parte posterior de los muslos, no dudemos en pasar la cardina suave por la zona trabajada para observar el resultado. El trimming no debe ser completo ni siquiera en un terrier de pelo duro. Únicamente algunos puristas depilan integralmente a los perros (fox terrier). En las zonas demasiados sensibles para el trimming (garganta, contorno del ano, pecho, nalgas) podemos rasurar o, mejor, cortar con unas tijeras de entresacar. Es importante elegir bien la cuchilla de trimming adecuada para la longitud de pelo que se busca: dientes anchos para el lomo, y estrechos para las zonas más cortas y con el pelo más fino (hombros y uniones del cuello). Por último, lo más importante es que el resultado del trimming que parezca natural.
El corte a máquina es el más utilizado en las peluquerías, ya que es el más rápido y económico. Siempre se respetan partes del perro como la cabeza, patas y rabo que se cortan a tijera de esculpir y tijera de entresacar. Una vez montada la cuchilla y el recalce, pondremos en marcha la máquina, no sin antes haber engrasado las láminas de las cuchillas con una gotas de aceite(no hay que preocuparse por engrasar un poco el pelo del perro en el primer corte, por que todavía tiene que pasarse por la bañera). A continuación apoyaremos la cuchilla bien plana sobre el pelo y avanzaremos lentamente en la dirección del pelo, procurando mantener el paralelismo con la piel. Procederemos por bandas paralelas, intentando que el corte sea definitivo para no tener que pasar más veces por el mismo lugar. El corte se empieza por la cara y la garganta, se sigue por el cuello, el lomo, la grupa, los flancos, el vientre, se sube al pecho y finalmente se hacen las patas, que se trabajan mejor en extensión. Las zonas que deben cortarse muy a ras de piel se hacen a contrapelo, como por ejemplo la cara y la garganta en el caso del caniche, el abdomen, las caras interiores de los muslos, los extremos de las patas. Para estos últimos se utiliza una cuchilla estrecha especial. Hay que vigilar no cortar entre los dedos. Se empieza por el nacimiento de la uña, y se sube a contrapelo por cada dedo. Al principio, cuando no se tiene mucha confianza, es preferible desbastar con la maquina eléctrica, y luego hacer el acabado a tijera.
Cuando cortemos el pelo del vientre de una perra procuraremos no dañarle las mamas. Si utilizamos una maquina eléctrica con cuchillas intercambiables, utilizaremos los modelos especiales para acabados, que tienen los dientes menos separados y son más estrechas, y por lo tanto menos peligrosas. Todas las razas deben cortarse a la misma longitud de forma seguida, para no tener que cambiar constantemente la cuchilla. Si un perro da grandes muestras de agitación o nerviosismo habrá que saber cuando parar. En las primeras sesiones, el cachorro deberá familiarizarse con el ruido de la máquina, mostrándosela al tiempo que se le habla con tranquilidad y se lo acaricia.
Quizás sea la técnica más complicada y lo que hace lucirse o deslucirse al peluquero. Con el corte a tijera podemos dejar el largo de pelo que querramos, cosa que con la máquina no podemos. Perros como el caniche son en los que más se utiliza la tijera. Todos los cortes de todas las razas necesitan un retoque final a tijera. Antes de trabajar con tijeras conviene saber que unos pelos se cortan y otros no.
Los pelos rizados que se pueden estirar con un brushing constituyen la base ideal para un buen corte. Por el contrario, los pelos largos, tanto si son lacios como si tienen volumen, no se prestan en absoluto a ser cortados, por se corre el riesgo de hacer escalones. En este tipo de pelo más vale limitarse a igualar las mechas, o a practicar un rasurado no demasiado corto de tipo "cachorro". Es lo que suelen hacer los peluqueros con sentido común, y también los menos habilidosos, y es la solución que más se recomienda.
En conclusión, después de todo lo que hemos hablado, nos damos cuenta del desarrollo evolutivo que este sector ha experimentado en los últimos años, sobre todo gracias a la integración de las mascotas en los cuidados y a la concienciación de sus dueños en cuanto a la higiene y estética.

