
Un ejemplo de esto es China que, al igual que con su política de un solo hijo, ahora ha impuesto la de un solo perro en el hogar.
Fue su ciudad capital, Pekín, la que el año pasado instauró la medida; decisión anunciada por los burós municipales de Agricultura, Industria y Comercio y Seguridad Pública. Se trata de una campaña contra la rabia, debido al aumento de muertes ocasionadas por esta enfermedad.
Desde hacía unos meses se venían reportando epidemias de rabia en varias ciudades chinas y, según las autoridades sanitarias, más de dos mil personas han muerto por esta enfermedad en los nueve primeros meses de 2006, un 30 % más que en el anterior.
Esta medida está destinada a los distritos urbanos de todo el país. La misma, además prohibirá tener perros grandes o considerados peligrosos, a aplicar sólo en la capital nacional, como parte de la campaña de imagen para los Juegos Olímpicos de 2008.
La normativa, en general, prohíbe que los dueños lleven a sus mascotas a lugares públicos, como: mercados, hoteles, parques, escuelas, cines, teatros, gimnasios y, entre otros, zonas turísticas.
La nueva ordenanza pública aclara que ahora será considerado una ofensa pública -en términos judiciales- el abandono de estas mascotas, por lo que los dueños que deseen deshacerse de sus perros deberán llevarlos a las autoridades encargadas.
La campaña también ha incluido matanzas masivas de perros en varias regiones del país, algo que ha sido fuertemente criticado por organizaciones ecologistas, tanto del país como del extranjero.
Daniela Ceccato

