Para entender que es lo que construye a una raza (es decir, que es lo que la hace diferente una de otra), debemos comprender su función y para que fue creada, esto es: su historia.
Función e historia, reúnen igual importancia que los fenotipos que incluyen los estándares propios de cada una. Es así que la Historia, está íntimamente relacionada con la función y el estándar.
El estándar es lo que uno ve, el conjunto de puntos específicos que identifica a una raza de otra, es lo que interpreta la visión en su conjunto, lo que se resalta como punto en común. La función es el trabajo para lo cual determinada raza fue creada. Hay funciones de guarda, pastoreo, caza etc
La función que desempeña cada grupo canino, en realidad, el detalle de todas estas funciones, y todos los pasos que llevaron a su resolución, se encuentra en la historia de cada uno de estos grupos caninos.
La evolución de cada una de las razas, el camino recorrido para llegar al final que hoy en día vemos, deber ser respetada y juzgada, porque es esta la que mantiene ese linaje fiel a su tipo y designio.
De la cronología de situaciones que llevaron a la creación y conformación de una raza, se obtienen detalles necesarios, que llevan a comprender mejor el estándar y de esta manera, interpretarlo correctamente. En esta cronología, podemos observar tipos específicos que separan una raza de otra y las transforman en diferentes, como lo son la variada gama de colores, tamaños, pelajes, estructuras morfológicas y otras características.
Es la historia, la que consiente identificar como se desarrollan estas. Al estudiarla, observamos las situaciones o eventos anteriores de una raza, la selección en la crianza, el cuidado en la clasificación de un número de ejemplares para lograr determinado propósito.
Resulta interesante, si partimos de la base primordial que el perro desciende del lobo, es decir, especie no domesticada y que es el hombre quien interviene sobre esta situación, con la selección de ejemplares por determinadas características que se adaptaban a sus necesidades.
Mas apasionante si sabemos que el plantel actual de razas reconocidas es la maravillosa cifra de trescientos cincuenta. Esto es sin contar aquellas razas que no son reconocidas por ninguna asociación cinófila todavía, pero que muchos países los crían como razas propias o nacionales y siguen defendiendo su supervivencia, reproducción y crianza.
Donde comenzó esta necesidad de crianza, de separación de estándares y fenotipos, es algo que podemos ir descubriendo de a poco, para luego sumergirnos de lleno en la historia puntual de cada una de las razas existentes.
Sin duda, un viaje apasionante para realizar y al cual, estas invitado en próximas entregas.

