Esa pequeña criatura un buen día hace su entrada triunfal a nuestro hogar y un nuevo medio al que debe adaptarse la espera.
Un grupo de jóvenes especializados en el estudio del comportamiento animal han podido observar que los animales domésticos con el paso del tiempo demuestran ciertas características que los hacen similares al comportamiento de sus dueños.
Es muy común observar en las mascotas que acompañan a las personas mayores un comportamiento general de tipo pasivo, gatos y perros que yacen en la falda de su ama/o y en cualquier rincón de la casa siempre y cuando se encuentren cerca de su dueño/a.
Tenemos el caso de aquellas personas que poseen una gran energía, que están en constante movimiento, pues entonces, observen a sus mascotas y seguramente serán animales muy activos también. Se han comprobado comportamientos de este tipo con animales de diferentes individuos.
Como decíamos anteriormente los animales que acompañan a las personas mayores seguramente en su edad más joven han sido grandes juguetones pero ellos también sienten el paso del tiempo. Cuando su ama/o envejece es lógica la pérdida de cierta energía, las mascotas lo sienten también y mientras nos volvemos viejos y serenos ellas también lo hacen.
En familias compuestas por niños pequeños es muy probable observar animales inquietos y muy estimulados, casi histriónicos, que viven al mismo ritmo que sus dueños.
El trato que reciben nuestras mascotas debe ser tan coherente como el que reciben nuestros hijos o las personas con las que debemos relacionarnos. Si damos la bienvenida a una mascota a nuestro hogar debemos mantener un patrón de conducta medio. No es bueno maltratar a los animales y repentinamente querer que nuevamente estén jugando con nosotros aunque ellos lo hagan sin condiciones, ya que, los animales registran y memorizan ciertas conductas, son un receptáculo de estímulos.
Si eres una persona agresiva, seguramente tu animal también lo será. Las personas violentas se descargan mucho con los animales quienes luego se retraen o se vuelven agresivos, al igual que un niño maltratado. Si te alimentas mal, seguramente tu animal estará mal alimentado también, si duermes poco tu animal dormirá poco, si eres poco comunicativo tu animal será un tanto pasivo a ciertos estímulos también.
Nuestro núcleo familiar es un producto de comportamientos cruzados, los de los padres más los de los hijos y en algún lugar se encuentran ellos, nuestros compañeros animales que a través del tiempo son producto también del atravesamiento de conductas humanas. Así como los padres se ven reflejados en los hijos y viceversa, en nuestras mascotas podemos ver el reflejo de cómo vivimos. Esto nos demuestra lo importante que es el hallarse en equilibrio con uno mismo, ya que, nuestra conducta influye la ajena y la ajena también implica la de nuestras mascotas.
A medida que sentimos la necesidad de hacer cambios internos y/o externos es como así también modificamos nuestro medio. Nuestro medio incluye a nuestras mascotas y es probable que éstas sean uno de los reflejos de nuestros cambios.

