
Es curioso, que el perro tenga menos métodos de comunicación que nosotros y sin embargo, los mensajes que manda a otros congéneres y a otras especies (nosotros) sean tan sencillas y sin lugar a confusiones.
En cambio, nosotros que manejamos el recurso del idioma, y las señas, además de las posturas corporales, logramos confundirlo y enviar a nuestro amigo, muchas señales juntas, haciendo que se despiste y haga contrariamente lo que queremos.
Pensemos un solo momento en esta situación que por supuesto se da a menudo: Estamos llamando al perro que por algún motivo se encuentra distraído en algo...comenzamos con tono amistoso y relajado, nuestro cuerpo esta relajado y nuestras facciones también. Como el perro no hace caso, empezamos a tensarnos, elevar el tono de voz, entrecerrar los ojos, fruncir el ceño, crispar las manos. Nos movemos de manera rígida y comenzamos a dar órdenes fuertes con señas de enojo y amenaza.
A ver.. si fuera perro… ¿se acercaría??? ¡seguro que no!!!.. el mensaje que se recibe es “me acerco y me pegan”, por lo tanto “no me acerco”.
¡Y que difícil es mantener la calma cuando queremos una respuesta de nuestro perro!!!. Los perros se guían por el lenguaje corporal. Ellos manejan cuerpo, posiciones y miradas, además de su forma de comunicación: el ladrido.
Veamos como se expresa con los ojos o la mirada...
La mirada expresa dos intenciones, ambas relacionadas con la autoridad o la sumisión:
Mirada directa y fija: Desafío, o respuesta al desafío por parte del perro dominante. Las pupilas se dilatan y casi no parpadean. Cuando queremos lograr que nuestro perro entienda que somos el líder de su manada. Es un buen ejercicio. Miramos al perro directo a los ojos, hasta que él desvía la mirada. En ese momento lo felicitamos con un mimo o palabras dulces.
Ojos entornados: Respuesta de un perro sumiso ante un reto. Aceptación de la sumisión. Esto lo vemos a menudo junto con el tirarse de panza, nos indica que se sujeta a nuestra voluntad.
Miremos las orejas, por supuesto estamos observando a un perro de orejas erectas (no un Basset por ejemplo) Si las orejas están paradas y orientadas hacia delante: es que están prestando atención, o que están estudiando una situación nueva.
Si se acompañan de ladeos de la cabeza hacia los lados y con la vista fija (por ejemplo cuando les hablas) puede significar tanto "esto es muy interesante". Seguramente lo ves a menudo cuando haces un ruido extraño para el perro. Prueba hacer sonidos con la boca y veras esa reacción seguramente.
Pero si las orejas están erguidas y van acompañadas del morro arrugado y mostrando los dientes, es una amenaza de ataque.
Orejas vueltas hacia atrás y paralelas a la cabeza: Suele asociarse con cualquier tipo de desafío. Aunque esta posición de orejas tiene que ir acompañado de otros signos corporales ya que también se ve cuando un perro se acerca a nosotros amistosamente y en forma sumisa.
Orejas orientadas ligeramente hacia atrás: situación extraña que no gusta. Es una forma de sospecha.
Seguiremos con este tema en la próxima entrega.

