Sumario02
 
Febrero 12

Como elegir un buen paseador

La vida moderna, con su frenética actividad y escaso tiempo para ocuparse de los intereses y afectos propios, lleva a que muchas personas que han adoptado una mascota, no puedan dedicarle todo el tiempo de esparcimiento necesario...

La vida moderna, con su frenética actividad y escaso tiempo para ocuparse de los intereses y afectos propios, lleva a que muchas personas que han adoptado una mascota, no puedan dedicarle todo el tiempo de esparcimiento necesario, y deban recurrir a distintas opciones para bienestar de sus pichichos.

Una de esas opciones nos lleva al dilema de cómo elegir un buen paseador. Frente a este interrogante, muchos dueños, sin demasiada reflexión, escogen al primer paseador que ven en la calle, sin preocuparse por indagar un poco más acerca de la persona a quien van a confiar su mascota.

Para intentar minimizar el riesgo de escoger a la persona inadecuada, lo primero que debe buscar un propietario en un paseador es RESPONSABILIDAD. Este primer elemento va a estar conformado, fundamentalmente, por un lado por el conocimiento que el paseador posea del comportamiento canino (tanto como ser individual y en grupo). Tal conocimiento suele adquirirse a través de la experiencia y el entrenamiento en la ciencia de la etología y en cursos de adiestramiento. El principio de RESPONSABILIDAD también va a estar dado por el respeto que el paseador tenga hacia los demás, fundamentalmente hacia las personas y otros perros. Por ejemplo: es un claro signo de respeto a los demás, que el paseador en cuestión vaya munido de bolsas y/o papeles para recoger las deposiciones caninas (tarea que, cierto es, sería mucho más sencilla si las autoridades se ocuparan de proveer de tachos de basura en toda la ciudad, máxime teniendo en cuenta que los pocos existentes o están rotos o han desaparecido). También es un claro signo de RESPONSABILIDAD que el paseador conozca el carácter de cada uno de los  perros a su cargo, cuál puede estar suelto en las plazas, cuál no, cuál es más temeroso, cuál es más independiente, etc.

Por otra parte, esa RESPONSABILIDAD también está dada por el ejercicio del liderazgo que el paseador realiza sin ejercer violencia alguna sobre la manada  y por su experticia en resolver las pequeñas contingencias que ocurren en todo grupo (peleas, posibles huídas ante estímulos externos, encuentros con perros ajenos al grupo en cuestión,  transeúntes que atraviesan el lugar donde los perros se encuentran, etc.).

Finalmente, esa RESPONSABILIDAD también puede apreciarse en la forma en que el paseador cumple  con el traslado de los perros:  en auto, en camioneta, en bicicleta o a pie, qué medidas de precaución toma en cada caso; así como conocer los horarios de recorrido y de tiempo dedicado al esparcimiento, así como el lugar donde lleva a cabo el mismo.

Todos estos pequeños elementos comienzan a reunirse con un primer paso fundamental:  cuando un propietario de una mascota empieza a buscar un paseador, debe pedir referencias, datos de otros dueños con quienes comunicarse y poder indagar acerca del paseador elegido. Otra opción en este mismo sentido, es recurrir al veterinario de confianza y solicitarle a él información acerca de un paseador  que pueda recomendarnos.

Una vez reunidos estos recaudos, elegido el paseador, el perro pasa por una pequeña etapa de adaptación al nuevo grupo y es él, justamente, quien nos va a dar claras señalaes de haber escogido al mejor paseador. Si Ud. observa que su perro sale contento cuando el paseador lo viene a buscar, y/o espera ansiosamente en la puerta a que el paseador venga, son claras evidencias de que hemos
acertado en  nuestra elección.

Por Mariano Alberto Rabuffetti (paseador con 19 años de experiencia y adiestrador).

AUTOR
Mariano Alberto Rabuffett
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