Las perras experimentan el celo muy diferente a las mujeres, si bien es un sangrado, este no es considerado una menstruación como se cree, es parte de la fisiología de la etapa de celo, la cual se divide en 4.
El Proestro, que es la etapa en que el perro sentirá más atracción hacia la perra, esta etapa dura de 3 a 20 días, en donde se puede observa un sangrado vaginal, sin embargo el sangrado se origina en el útero, también existe un ensanchamiento en la región perineal y en la vulva.
Luego viene la etapa de Estro, que es en donde la perra puede quedar preñada ya que se encuentra en la ovulación, es una etapa en el que la perra ya muestra interés por el perro. Esta etapa tiene una duración entre 3 y 20 días y aún puede o no presentar sangrados.
Después entran en la etapa Diestro, en las perras que quedaron preñadas dura aproximadamente 63 días, en las perras que no, esta etapa puede durar hasta 100 días. En esta fase, el interés mutuo entre ellos desaparece.
Y la última etapa es considerada fuera del celo, ya que no se presenta ningún movimiento hormonal en las perras, esta etapa puede durar de 3 a 9 meses y es llamada Anestro.
La duración de las etapas del celo va de la mano con la raza del perro, su peso, estatura, estilos de vida, entre otros.
Se cree que el primer celo de la perra llega a los 6 meses, pero no es una regla fija, esté celo puede llegar desde los 4 meses hasta el año o año y medio de vida. Tanto los machos como las hembras dejan de crecer a los 2 años aproximadamente, dependiendo igual de su raza y su tamaño.
Sabiendo esto, al preguntarnos ¿cuándo es el mejor momento para cruzarlas? La respuesta no depende de su celo, sino, a su etapa de crecimiento, por lo que a partir de los 2 años es el momento perfecto para cruzarlas, ya que si quedan preñadas antes de alcanzar su nivel máximo de crecimiento, su organismo dará prioridad a la gestación, causando problemas de crecimiento en la perra.
La importancia del celo viene después de los 2 años de vida, pasado este tiempo, ya podemos pensar en cruzarlas. La perra puede o no sangrar en su estado de ovulación, por lo que es mejor que un médico veterinario nos indique el momento perfecto de aparearlas ya que no sabremos exactamente en qué momento pasan por esta etapa, aunque nos podemos dar una idea, por la atracción del perro hacia ellas, e igualmente se vuelven más cariñosas e inquietas.
Ahora, el mecanismo para cruzar al macho es muy diferente. Si él está muy joven se puede inhibir y por la falta de experiencia podrá ser hasta torpe, por lo que es recomendable llevar a la hembra al territorio del macho, para seguridad emocional de él. Sin embargo en caso de que la hembra sea más dominante que él y no se deje montar, es mejor no forzar la monta, ya que podría ser traumático para la perra y podrá ocasionar que no quiera volver a montar. Igual debemos tener en cuenta que hasta los perros(as) escogen su pareja, por lo que hay posibilidades de que los que nosotros escogimos no sean compatibles.
Si es la primera vez del macho, es mejor cruzarlo con una hembra experimentada y viceversa.
El macho alcanza su madurez sexual entre los 6 meses y el año de vida aproximadamente, aunque algunos aún no están preparados y es mejor darles más tiempo, por lo menos esperar al año y medio.
Como en las personas, es mejor esperar el momento indicado, aunque nuestras mascotas puedan quedar preñadas o preñar o otras desde una edad más temprana, es mejor esperar a que se cumpla su madurez sexual y fisiológica, para tener unos padres sanos y maduros, así como evitar situaciones que los puedan traumar.

