Sumario25
 
Marzo 10

El perro y sus mańas

Hay una innumerable cantidad de mańas que los perros pueden tener, va de la mano con su personalidad. Unas nos causan gracia y otras nos desagradan, con unas se ven tiernos y con otras los queremos ahorcar.


La mayoría de las mañas de nuestras mascotas fueron fomentadas por nosotros mismos sin darnos cuenta, lo que al inicio era una criaturita hermosa jugando ahora es una pesadilla.

Una maña muy común de nuestras mascotas es el lamernos cuando están felices, es una muestra de cariño que tomamos como parte de su naturaleza, pero en realidad es una maña aprendida desde que nacen, su madre los lame para limpiarlos, identificar su olor y para estimular la circulación periférica y estos lo sienten como muestra de cariño, lo cuál aprenden y lo utilizan con nosotros, además que anatómicamente el perro cuenta con un órgano localizado en la parte del paladar que utiliza para identificar aromas. A muchos amos les gusta, pero muchos lo encuentran antihigiénico, si desea que su mascota no lo haga o al menos lo deje de hacer con personas de afuera, regáñelo con un “no” fuerte.

Otra maña es orinar los sillones, los muebles o cualquier rincón de la casa, tanto los machos como las hembras marcan territorio, conducta conocida normalmente en los machos. Esto se da porque el macho necesita dejar su olor personal en esos rincones tratando de delimitar su espacio, una vez que marquen será muy difícil quitarles esa maña, y por más que limpiemos y para el olfato humano sea nulo el olor, ellos aún seguirán oliéndolo y marcando. Lo más eficaz es comprar productos especializados en las veterinarias para eliminar esos olores, y “empezar” de nuevo a enseñarles donde deben de orinar, sin que exista el olor en esos rincones.

Un ejemplo de las mañas que nos puede llegar a desagradar es la Coprofagía, o la ingestión de heces. La mayoría de casos se dan porque la madre por instinto se come las heces de sus cachorros para mantener un espacio limpio para sus crías, luego de que la madre ya no realiza esta tarea, alguno de los cachorros puede comenzar a hacerlo,   este comportamiento se da hasta que el cachorro es destetado y en algunos persiste hasta después del destete. Una forma de curar este comportamiento es mantener al perro alejado del lugar en donde se encuentra el material fecal para que vaya perdiendo esta práctica.

Existe la maña de perseguir a los carros, de aullar con la música, el perro de mi hermana pone los ojos “chinitos” cuando  mi hermana lo regaña, esto causa que a mi hermana se le rompa el corazón y lo deja de regañar, por lo que al perro se le hizo maña hacerlo y como nunca pudieron regañarlo por su cara tierna, es un malcriado. Otra maña común es llevarse las medias y la ropa interior a su cuna, y lo peor es que saben que lo que hacen está mal, porque se las “roban” de manera sigilosa y rápida.

Existen infinidad de mañas que los hacen únicos, a veces tiernos, pero como vimos, no todas las mañas son tiernas, no debemos dejarnos manipular por ellos, en nuestras manos está su educación y las ganas de querer ahorcarlos se irán en cuanto aprendan bien.

AUTOR
Paula Ramirez
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