Es necesario tener en cuenta una serie de factores, como sus necesidades biológicas, etológicas, cambios que pueden haber en el territorio, modificaciones en el entorno social y problemas de comunicación entre otros. Hay que recordar que antes de introducir en un hogar un animal de una especie diferente a la que ya está, (en este artículo nos centraremos en el perro), deben ser compatibles, es decir, que ninguna de las dos especies, sea una presa natural de la otra (depredación). En este sentido la socialización juega un papel vital sobretodo en la relación de perros y gatos.
Depredación y socialización
El periodo de socialización del perro abarca del mes y medio hasta los tres meses, y es cuando el cachorro aprende a reconocer especies diferentes a la suya formando parte de su entorno, y por lo tanto aceptarlas sin miedo y sin considerarlas como presas. En el caso del perro, el problema de depredación más frecuente sería del perro hacia el gato, así pues seria más recomendable coger un cachorro de menos de tres meses de edad para introducirlo con un gato.
Debemos priorizar la seguridad de los animales, ya que los perros son depredadores hacia cualquier animal, incluso perros de tamaño grande hacia perros de tamaño pequeño. Observaremos que perros que están socializados, son de carácter tranquilo, o se entrenan con obediencia, tienen menos tendencia a la depredación. También es cierto si el depredador y la presa han crecido juntos, la probabilidad de que haya problemas no disminuye en un cien por cien.
Comunicación interespecífica
El lenguaje corporal del perro tiene diferencias con el del gato, y en este sentido la adaptación de una especie con la otra, pasa por aprender a discernir estas particularidades. A título de ejemplo, el perro tiene que aprender que un gato con la postura corporal de orejas bajas y levantando una pata delantera está mostrando agresividad, justamente lo contrario que manifestaría un perro con esta postural corporal.
Aunque puede generar confusión, generalmente se acaban adaptándose y entendiéndose. La paciencia y un ambiente relajado son imprescindibles para una buena introducción.
Introducción interespecífica
A continuación os exponemos algunas consideraciones para lograr una convivencia armoniosa. Sería bueno utilizar elementos de seguridad como: correas o bozales, personas tranquilas o incluso en algunas ocasiones que las presentaciones no sean en el hogar definitivo.
Introducción de un perro nuevo con un gato en el hogar
Los gatos son animales solitarios y territoriales, de manera que cualquier cambio en su territorio puede ser causa de problemas de conducta relacionados con el estrés (principalmente marcaje con orina). La introducción se debería hacer de forma gradual permitiendo contactos cortos, supervisados, positivos (con presencia de comida), y nunca forzando las interacciones, es decir, dejaremos que el gato se acerque paulatinamente. Siempre es conveniente utilizar feromonas tranquilizadoras en forma de spray o en difusor, disponibles en centros veterinarios, para crear un ambiente amistoso. Obviamente el perro llevará su correa y así las aproximaciones estarán más controladas.
Introducción de un gato nuevo con un perro en el hogar
En este caso, el gato vendrá ya con un transportín o jaula lo suficientemente amplia para que pueda moverse y ser visto. Aproximaremos a las dos especies, y una vez colocada la correa al perro, observaremos el comportamiento de ambos.
Si el perro se sienta o se estira y se calma lo recompensaremos con un refuerzo positivo (premio). El próximo paso será quitar el transportín pero el perro con correa por seguridad y proporcionarle al gato un lugar para refugiarse. Si ambos se calman premiarlos. En el caso de que el gato se ponga nervioso, debemos utilizar la desensibilización y contracondicionamiento ya que esta conducta del propio gato podría desencadenar la depredación. Si por el contrario el perro se pone nervioso, ladra o se lanza sobre el transportín, quizás no sea un buen candidato.
La convivencia entre especies diferentes puede representar un peligro para animales de pequeño tamaño, pero sin embargo con la ayuda especializada informando sobre la socialización, modificación de conducta y entrenamiento estructurado los resultados son buenos.
Fuente: http://www.comportamientoanimal.com/
Autores: Mª Jose Piñol, Elsa Fernández y Noemí Mayoral

