Sumario39
 
Mayo 12

La importancia de la socialización

La selección del cachorro y su introducción a edad temprana en la familia son elementos esenciales para poder garantizar animales estables y bien adaptados en la edad adulta.

 A través del juego y la utilización de las adecuadas técnicas de adiestramiento, evitando el uso y/o abuso de las técnicas aversivas (castigo), podremos enseñar al cachorro qué es lo que esperamos de él, algo que reduce los enfrentamientos y da mayor estabilidad al grupo. De este modo lograremos el «establecimiento de nuestro liderazgo» entendido no como una posición superior sino como un modo de establecer normas claras que ambas partes comprenden y respetan, algo que facilita la integración del cachorro en la sociedad humana, sin necesidad de tener que aplicar la fuerza o el castigo, sin abusos.

Los perros tienen una gran capacidad de adaptación a los distintos entornos y situaciones. Perro y hombre se caracterizan por ser animales sociales, necesitan de los demás miembros de la manada para sobrevivir, y por su gran capacidad de adaptación. Esto explica que los perros se hayan integrado en la vida de los humanos en un grado que ningún otro animal ha conseguido, allí donde hay un hombre encontramos un perro colaborando.

En nuestros días exponemos a los perros a numerosas situaciones límite, en las que se demanda el máximo de su capacidad de adaptación (los dejamos solos durante mucho tiempo, restringimos su movilidad y limitamos su comunicación con sus congéneres, etc.).

El perro, al igual que sus ancestros, ha demostrado su versatilidad y capacidad para adaptarse a los distintos entornos y situaciones hasta el punto que lo hemos metido en el salón de casa, con sus distintos tamaños y formas. Ahora, además, queremos que aprenda nuestras normas de convivencia, que acepte nuestros principios de igualdad y respeto a la individualidad, que comprenda nuestro lenguaje, que lea nuestra mente y a  ser posible que se comporte como los perros de la televisión, cosa que no ocurre de forma intuitiva o sin esfuerzo por nuestra parte, dado que muchos de los comportamientos que esperamos de nuestros animales de compañía no resultan naturales para ellos y necesitan aprenderlos. La adaptación y aceptación de nuestras normas es un proceso que requiere un programa de socialización y familiarización en la etapa de cachorro, y adiestramiento en la edad adulta para que el perro pueda comprender lo que deseamos de él. Esta es la razón por la que resulta tan importante realizar un buen programa de socialización y empezar con el cachorro desde muy temprana edad (6-8 semanas).

La intervención del hombre durante el proceso de domesticación y selección ha potenciado aquellas características que más le beneficiaban o le agradaban. En este proceso el hombre ha seleccionado a los animales de menor tamaño, más dóciles y fáciles de manejar, con dientes menos afilados, los más adaptables a las condiciones y necesidades de la tarea, los que se muestran más sumisos en presencia del hombre y aquellos con mayor capacidad de aprendizaje. Ha seleccionado a animales con variedad de mantos, de crecimiento rápido y más fértiles que sus ancestros, así como los más resistentes a las enfermedades. Incluso ha seleccionado en muchos casos los comportamientos más infantiles, de cachorro, como el comportamiento vocal más propio de los animales tímidos e inseguros dentro de la manada. Generalmente, en la búsqueda del cachorro permanente (Peter Pan) ha desechado a aquellos individuos excesivamente asustadizos, hiperactivos, muy agresivos o con una curiosidad desmedida dado que estos aspectos dificultaban su manejo o interferían en las labores para las que eran utilizados (guarda, caza, guerra, etc.). Pese a todo este trabajo de selección, sigue siendo necesario un programa de familiarización serio y responsable en la etapa de cachorro para conseguir evitar comportamientos que si bien son normales para la especie son inaceptables para nosotros (hacer pis dentro de casa para marcar el territorio y morder los muebles, por ejemplo).

Nuestros perros tienen un cerebro más pequeño que sus ancestros y por lo general son criados en un entorno más empobrecido (jaulas, o parques muy restrictivos en camadas más numerosas dada la abundancia de alimento), con menos estímulos, lo que hace que su capacidad para resolver problemas y de aprendizaje sea inferior a la de sus «parientes». De ahí la importancia de crear entornos ricos y estimulantes para los cachorros, así como la razón por la que en las escuelas de perros guías se los coloca desde las seis semanas de edad en el entorno de una familia con el fin de exponerlo a todos los entornos y situaciones en las que trabajará de adulto; básicamente se trata de estimular y potenciar al máximo sus capacidades, facilitar las conexiones neuronales.

Mantener al cachorro en una jaula o aislado del contacto humano supone limitar sus posibilidades de aprendizaje y condenarlo a una existencia empobrecida, limitar su capacidad de resolver las situaciones cotidianas, de comprender su entorno. Está bien querer y alimentar a nuestros cachorros pero además tenemos que preocuparnos de que sus primeros meses de vida sean ricos en experiencias (sin exponerlos a unos niveles de actividad superiores a los que puede aceptar por su edad y condición física). Para potenciar al máximo las posibilidades de tener un perro adulto sano y equilibrado mentalmente debemos poner especial atención a la hora de adquirir un cachorro y evitar «las granjas de perros» (muy populares en la década de 1980, cuando se criaban perros como si fuesen vacas o cerdos, aislados de todo contacto humano y de estimulación temprana. Hoy en día de nuevo de actualidad con la gran cantidad de cachorros que se importan de los países del este) o aquellos lugares en los que el perro no está integrado a diario dentro de la convivencia familiar. Además, es fundamental poder ver a los progenitores e identificar problemas de salud (establecer la longevidad) o de comportamiento (agresividad, timidez, temores...), ya que estos comportamientos son muy difíciles de modificar.

A través de la cría el hombre ha ido interfiriendo en el proceso de selección natural y ha potenciado ciertas características individuales que no siempre son las más «deseables» o equilibradas. Ha ido eligiendo a algunas razas por su alto grado de confianza, dominancia, agresividad (estos individuos necesitarán un estímulo menor para desencadenar el ataque), y es algo que debemos tener muy presente a la hora de adquirir un perro, en tanto que estas características no aparecen en otras razas que se muestran más sumisas y fáciles de manejar, por lo que resultan más aptas para la mayoría de los propietarios. Además, la intervención del hombre en el proceso de selección también ha dado lugar a la aparición de individuos inestables, incapaces de comprender el lenguaje de los otros perros o con un alto grado de confianza en su fortaleza que resultan difíciles de controlar, así que sólo algunos profesionales son capaces de manejarlos y enseñarles. Por supuesto, estos perros deberían ser evitados como animales de compañía, por el propietario medio, para evitar «accidentes». En todo caso, deberemos ser conscientes de que si seleccionamos un cachorro de varios meses (más de tres) y con algún tipo de problema tendremos que multiplicar nuestro esfuerzo, nuestra dedicación, para lograr un perro adulto equilibrado y, aun así, estaremos expuestos a recaídas en su comportamiento.

Pese a los miles de años de convivencia y selección, el perro sigue manteniendo los comportamientos y necesidades básicas de sus antepasados. Nuestros perros siguen siendo animales sociales que necesitan sentir la seguridad de la manada, saber cuáles son las normas, y nosotros los humanos no siempre somos capaces de comprender y satisfacer estas necesidades básicas, con lo que creamos numerosos conflictos (estrés y ansiedad), además de enfrentamientos que podrían evitarse con facilidad si nos preocupásemos por entender mejor a nuestros perros: su lenguaje, su comportamiento, su capacidad de aprendizaje.

Podemos tomar el ejemplo de la asociación de perros guías para ciegos de Inglaterra (GDBA) que comienza el proceso de familiarización de sus cachorros a las seis semanas de edad, con su introducción en familias para permitir el mayor grado de interacción y exposición a los distintos entornos y situaciones, lo que incrementa las posibilidades de que llegue a ser un perro guía.

Si la salud de los cachorros es importantísima, el tener animales equilibrados y capaces de aprender y adaptarse a la convivencia con los humanos es vital para que el perro sea aceptado en la familia y prevenir problemas de comportamiento en la edad adulta; en la sociedad actual un perro sano pero incapaz de adaptarse e integrase en la familia, que destruya los muebles, que se muestre temeroso ante el tráfico, etc., tiene un oscuro futuro. Todas las estadísticas indican que «mueren» más perros por problemas de comportamiento que por todas las enfermedades juntas. Es importante encontrar el equilibrio entre las medidas de salud y las necesidades de desarrollo del perro, siempre se pueden tomar medidas de precaución para reducir la posibilidad de contraer enfermedades sin llegar a las medidas de aislamiento radicales. Esto me recuerda la antigua cuarentena que regía en el Reino Unido, en donde alegando el control de la rabia se aislaba durante seis meses, seis meses enteros tanto para perros adultos como para cachorros, en una isla del canal, seis meses en una perrera, con atención veterinaria y limpieza. Además del alto coste que esto suponía para los amos, resultaba realmente cruel el aislamiento al que se les sometía, especialmente trágico para los cachorros que sin duda alguna quedaban «limpios» de rabia pero mentalmente tocados.

Nunca debemos olvidarnos de la salud de nuestros perros, ni la física ni la mental, tal vez de ese modo consigamos que dejen de aparecer en las primeras páginas de los periódicos. Lo dejo como punto de reflexión para los lectores y veterinarios.

Fuente: http:// www.xalcan.com

Autor: Benigno Páez, de KNS Ediciones

Bibliografía:

Un cachorro en casa, Ian Dunbar

The perfect Puppy, Gwen Bailey

El libro del buen perro, Ian Dunbar

AUTOR
RevistaCanina
COMPARTIR ESTA NOTA EN INTERNET
 
Liste su criadero en RevistaCanina - Gratis!
 
buscados