Bien, todos hemos oído hablar de los adiestradores de perros, esos tipos que logran que un mil leches toque el piano, arrastre un rollo de papel higiénico a modo de banderola o ponga cara de tierno panoli ante un cuadro de la escuela holandesa. Otro cantar sería preguntarnos a cerca del precio que deben pagar los pobres para acceder a tanta obediencia... perdón, pero hoy no toca esa historia.
Hoy hablamos de los perros como educadores, como ayudantes privilegiados en las tareas escolares para chavales hiperactivos o con problemas de atención. La foto está tomada en la escuela Leopoldschule, en Karlsruhe, una localidad del sudoeste de Alemania y limítrofe con Francia, que nos suena más por el equipo de fútbol que por cualquier otra cosa.
Pues bien, en la Leopoldschule se está probando con éxito un programa de ayuda educativa con perros. En la imagen asoma un ejemplar joven de golden retriever que atiende al nombre de Paula. Ignoramos cuál es la tarea concreta del animal, pero es innegable que observa las letras y dibujos del cuaderno escolar con una aplicación encomiable y que su tesón parece arrastrar por la buena senda al chaval que se sienta a su lado.

Ya sabíamos de los beneficios que para los niños autistas comporta el trato con animales como burros o delfines.
Pero desconocíamos que los perros pudieran convertirse en los mejores aliados de nuestros maestros. Aunque, en estos primeros días de curso, la pregunta se hace obligada: ¿dónde diablos llevarán los chuchos la mochila con sus libros y apuntes? Y, con lo que cargan nuestros críos, ¿no sería entonces mejor emplear mastines para la tarea?
Fuente: www.larioja.com