Pocas situaciones resultan tan inquietantes como comprobar que el perro de la casa ha perdido parte de su capacidad mental. Esto se observa cuando tienen su cabeza ladeada, las orejas hacia atrás y los ojos blancos. Para él, como para las personas, el cambio de la hoja del mes que termina y el año nuevo que viene, es también cumplir su tiempo y no debemos abandonarlos.
El cráneo del perro es más fino que el de una persona y un golpe en la cabeza puede dejarle aturdido y a la vez desorientado, pero esa confusión puede ser temporal y la mayoría de los cachupines se recupera rápidamente.
Hay perros epilépticos que presentan síntomas leves de confusión que vienen acompañados por convulsiones. Debe estar siempre bajo control veterinario. Cualquier cosa que ejerza presión sobre el cerebro, puede llevar a su mascota a la desorientación.
Si su cachupín es diabético, la glucosa hace que llegue poca sangre al cerebro. Sin el aporte necesario de azúcar suelen parecer desorientados y confundidos.

