Los científicos estudiaron 96 perros diferentes de una variedad de razas y edades. A un grupo de 24 perros se les mostraron dos imágenes proyectadas en una pantalla, una de un perro grande, y otra, de uno pequeño. A continuación, les hicieron escuchar gruñidos de uno grande y uno chico. Luego registraron hacia donde miraban y detectaron que asociaban el sonido con cada imagen.
Los resultados, publicados en la revista PLoS ONE, muestran que 20 de los 24 perros de la prueba acertaron el tamaño del can en cuestión.
El equipo, dirigido por el investigador Peter Pongracz de la Universidad Eötvös Loránd de Budapest, Hungría, tomó los sonidos que los animales hacen para proteger su alimento.

