Las tres razas seleccionadas por la Fundación para convertirse en perros de asistencia son los labradores, ovejeros alemán y bearded collie, elegidos por su instinto de relacionarse, su docilidad y su fácil adaptación.
Además de esas cualidades son perros bellos y simpáticos, lo que favorece el contacto con las personas discapacitadas y su medio ambiente. Las personas se sienten atraídos por ellos y vienen naturalmente a abordar al discapacitado que posea uno.
Los factores de eliminación son:
Las eventuales taras físicas, como la displasia y las taras oculares pero también los problemas de carácter (perros muy temerosos, demasiado independientes, o que no sean sumisos)
Los perros se compran cuando tienen dos meses. Son confiados a familias que los reciben y los pre-educan durante 16 meses, los socializan y les enseñan alrededor de treinta órdenes. Estas familias de recibo son todas voluntarias.
Luego de los 18 a 24 meses que los perros terminan su educación y entran en la fase de educación avanzada.
Pasaje a la alta escuela
De los 18 a los 24 meses, los perros reciben una educación específica asegurada por los educadores. Mas allá de la obediencia y la pre-educación con las familias que los reciben, aprenderán todas las órdenes necesarias para convertirse en una ayuda eficaz al lado de las personas discapacitadas.
Los cachorros comprados por la Fundación son nacidos de padres que poseen una línea de sangre pura y están exentos de taras físicas, en particular de displasia coxo femoral y de taras oculares. Se eligen cuando tienen siete semanas de vida luego de un test de carácter específico que permite separar en el seno de una lechigada a los demasiado temerosos, demasiado independientes o poco sumisos.

