Sumario05
 
Mayo 13

Garrapatas, huéspedes indeseables.

Las garrapatas son arácnidos del grupo de los artrópodos, que adquieren importancia por ser parásitos, eso es, son seres que necesitan a otro para sobrevivir.

Las garrapatas son arácnidos del grupo de los artrópodos, que adquieren importancia por ser parásitos, eso es, son seres que necesitan a otro para sobrevivir. Las garrapatas no existirían si no pudieran ingerir sangre de un animal de sangre caliente (perro, aves, roedores o el hombre) pudiendo incluso necesitar a mas de un hospedador para completar su ciclo.
El ciclo vital de la garrapata se inicia con un huevo que se convierte en larva, una larva que pasa a ninfa y esta ninfa que se convierte en forma adulta, diferenciándose en macho y en hembra. Todas estas fases pueden pasar en uno, dos o hasta tres hospedadores distintos, pero las garrapatas que parasitan al perro normalmente suelen ser de dos y tres. Así por ejemplo, una garrapata de tres hospedadores, sería una larva que parasita a una roedor, se alimenta de el un tiempo para caer al suelo y convertirse en ninfa, que igualmente buscara a otro hospedador como el conejo, que se alimentara de el y también caerá al suelo y pasara a ser ya una garrapata adulta, ésta subirá a su tercera victima que puede ser el perro y allí existirá una fecundación de las hembras, que buscaran un lugar fuera del animal para poner sus huevos. Su estructura consta de un cuerpo ovalado con unos apéndices largos que varían entre seis y ocho según la fase, que le permiten subir fácilmente a su hospedador, y también tiene un potente aparato bucal que se adhiere a la piel de estos fijamente, incluso su glándula salival secretan una sustancia parecida al cemento que todavía la fija mas.

Las garrapatas son unos importantísimos vectores de enfermedades en el perro. La transmisión puede ser entre una fase y otra, o bien, entre generaciones, y es ahí donde existe el gran problema, una garrapata adulta infestada por un agente patógeno puede infectar a unas noventa generaciones nuevas de garrapatas sin necesidad de que estas se infecten de nuevo.
Otro gran punto a hablar es el hábitat de estos parásitos. En el perro hay tres tipos de garrapatas que pueden parasitarle, cada una de ellas tiene un hábitat y una época de aparición diferente. La mas frecuente es la garrapata marrón del perro, Rhipicephalus sanguineus, que todo el mundo suele haber visto como mínimo en alguna ocasión. Viven en zonas calidas y con una cierta humedad entre fase y fase, así la encontremos mayormente en riberas de ríos, monte bajo y en las construcciones humanas (grietas de casas viejas, perreras, etc.), parasitan de primavera hasta entrado el otoño, excepto en pleno verano si es un año muy caluroso.
El segundo es el género Ixodes, es menor de tamaño que el anterior, y con un aparato bucal más prominente. A diferencia del anterior prefiere los bosques de robles o encinas. Vive mejor en zonas y climas templados. Su mayor distribución es en primavera y en otoño. Debido a su hábitat es mas frecuente hallarla en perros de caza o perros pastor, así como en perros que vivan en terrenos en la montaña, es decir, no suele encontrarse en perros que solo se muevan por la ciudad.
El último tipo es el Dermacentor, garrapata inconfundible por tener su cuerpo moteado y por ser la de mayor tamaño. Prefiere vivir en las zonas y climas más fríos y húmedos.

Para comprender mejor el peligro que supone la presencia de garrapatas en un perro, lo haremos con un babesiosis, si le picara una garrapata sana, esta pasaría a infectarse por el mismo agente patógeno, y cuando parasitaria a otro perro, esta vez sano, le transmitiría también la babesiosis. Por eso resulta fácil que una garrapata pueda transmitir al mismo tiempo dos enfermedades distintas. Si el perro al que infecta ya estuviera enfermo por otra enfermedad, por ejemplo borreliosis, la garrapata le transmitirá la babesiosis al mismo animal, pero lo más importante es que esta garrapata pasaría a ser portadora de Babesia y de Borrelia.
Además de estas dos enfermedades que hemos citado como ejemplo, también existe la Erlichiosis, y la Fiebre botonosa. De estas cuatro, dos de ellas, la Fiebre botonosa y la Enfermedad de Lyme o Borreliosis pueden ser transmitidas también al hombre por las mismas garrapatas, aunque el perro sea su huésped preferido. La sintomatología de todas ellas es muy parecida, al igual que su tratamiento. Así pues son síntomas de alerta tanto la fiebre alta (más de 40ºC), como la apatía o disminución de la actividad normas, sin olvidar disminución del apetito y del peso.

AUTOR
Eduardo Bardotti
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