Los criterios de alcanzar objetos, su docilidad y adaptabilidad forman parte de los criterios que son tenidos en cuenta a la hora de decir qué tipo de perro elegiremos para una tarea de asistencia
Como se convierte un cachorro en perro de asistencia
El labrador y el golden retriever son las dos razas más utilizadas actualmente, para este tipo de tarea, porque estéticamente son bellos, porque poseen una hermosa mirada que inspira ternura, y por qué no decirlo, porque se han puesto de moda. Pero no por ello queda invalidada la utilización de otras razas de perros, tales los ovejeros alemanes y los bearder collies, etc ó de perros mestizos que puedan seleccionados convenientemente efectuar la misma tarea. Los criterios de alcanzar objetos, su docilidad y adaptabilidad forman parte de los criterios que son tenidos en cuenta a la hora de decir qué tipo de perro elegiremos para una tarea de asistencia.
Además de estas cualidades, en general se trata de perros que posean una linda apariencia y que posean una simpatía innata, esto favorece el contacto con las personas discapacitadas y el entorno. Las transeúntes también se sienten atraídos por ellos y suelen acercarse para acariciarlos o tratar de informarse sobre ellos.
La selección y compra de los cachorros
Los cachorros seleccionados por nuestra Fundación si son de raza, poseen un excelente pedigree y se encuentran totalmente libres de todo tipo de problemas físicos, especialmente de displasia coxo-femoral y de problemas oculares. Los elegimos a partir de los 35 días luego de efectuarles un testeo específico sobre carácter lo que nos permite descartar a los perritos demasiado timoratos, demasiado independientes ó faltos de sumisión.
Familias de tutela
Son aquellas familias que voluntariamente se ofrecen para recibir a un cachorro y que tomarán a cargo su pre-educación y sociabilización durante un período de 16 meses. También aprenden aproximadamente las 30 órdenes más simples (sentado, acostado, no saltar, no precipitarse sobre las raciones de comida, no saltar a la llegada de personas a la casa, etc).
Educación específica
Entre los 18 y 24 meses, los perros reciben una educación específica que es la que brinda lo que llamamos un educador, expresión que preferimos a la de entrenador. Más allá de la obediencia impartida durante su estadía en la casa de la familia de tutela, el perro aprenderá todas las órdenes necesarias para ser una ayuda eficiente para el discapacitado.
El perro deberá trabajar, si ello fuese posible diariamente entrenándose con ejercicios cuya dificultad se irá incrementando paulatinamente. Este tipo de educación se brindará en contextos diferentes: el hogar, y fuera de él: en ciudad, en el campo, en los shoppings, en las estaciones de subte ó de tren, en los comercios, etc).
Luego de 6 meses de este tipo de trabajo, el perro se encuentra capacitado para trabajar con personas diferentes y en diferentes lugares sin dejarse perturbar por el entorno.
Adaptación posterior
Una vez concluido este período, el perro debe adecuarse al discapacitado del que será su “asistente”.
Si se considerase que al final de este período, y a pesar de los cuidados minuciosos de selección y educación dispensados, que el perro no logra efectuar un excelente trabajo de utilidad para su dueño ó si ambos no se adecuasen como para constituir una “pareja sólidamente armada”, el perro podría por solicitud de la persona discapacitada ser sustituido por otro cuya adecuación sea mayor.
Perros educados
Una perfecta obediencia de base es indispensable para un perro de asistencia a quién se le confiará a una persona a una persona discapacitada y quién dispone en general de escasos recursos físicos.
Por ello, los perros deberán haber aprendido a:
- - Desplazarse correctamente al lado de la silla de ruedas, sin molestar su normal funcionamiento.
- - Caminar retrocediendo delante de la silla rodante en pasos angostos
- - Mantener una posición determinada para :
o o Facilitar que su cepillado, limpieza de patas, sea efectuado fácilmente.
o o Para no molestar en lugares públicos, oficinas, negocios, etc.
Los perros de nuestra Fundación poseen un rol de asistentes en la vida cotidiana. Si bien ellos no reemplazan en modo alguno a la familia, a las personas enfermeras u otras que cuiden ó acompañen al discapacitado en su domicilio, ellos están en condiciones, por medio de órdenes combinadas de prestar servicio ya sea para:
- - Recoger objetos fuera del alcance del discapacitado del piso, a una altura determinada, bajo un mueble, dentro de un placard...
- - Entregarlos sin el más mínimo daño, se trate tanto de anteojos, como de un teléfono.
- - Abrir y cerrar las puertas que se les indique.
- - Ayudar por medio de tracción una silla de ruedas que debe desplazarse. Si bien este método ya ha caído prácticamente en desuso, tanto el labrador como el golden retriever y el ovejero poseen una dentadura con una potencia que les permite efectuar tracción y elevación de objetos muy pesados sin dificultad.
- - Recibir algún objeto que le sea entregado por encima de un mostrador.
- - Ladrar a la orden para alertar al entorno (familia, vecinos) en caso de necesidad.
- - Buscar un teléfono inalámbrico y acercarlo al discapacitado.
En total está en condiciones de obedecer unas cincuenta órdenes.
Entrega del perro al discapacitado
Tiene por objeto garantizar una perfecta armonía entre el perro y la persona discapacitada.
La primera semana es dedicada al aprendizaje por parte de la persona discapacitada, en un lugar cerrado.
- - Búsqueda de afinidades entre perro y nuevo “dueño” para la buena adecuación de ambos.
- - Capacitación por medio de un trabajo teórico y práctico del dueño y su perro para la buena utilización.
La segunda semana tiene como objetivo la evaluación de la correcta utilización del perro fuera del ámbito cerrado ó del hogar.
Para concluir, existe un test de validez. La persona discapacitada debe probar que es capaz de dominar perfectamente al perro en toda circunstancia y de darle las órdenes adecuadas para el buen desenvolvimiento de ambos, un servicio eficiente tanto para la persona discapacitada y para la seguridad de ambos.
No dejaré de insistir sobre todos los puntos que he mencionado anteriormente porque esta es una tarea profesional efectuada a conciencia, para evitar las decepciones y que el perro sea realmente el que debe ser y que preste el servicio para el que ha sido elegido.
Un perro de asistencia es un elemento técnico muy costoso, que representa una verdadera inversión para la Fundación y por ello que la entrega del mismo representa una acción altruista de extrema seriedad y compromiso por parte nuestra y de la persona ó familia que decide recibirlo.
Es por otra parte un perro como los otros perros, pero es por sobre todo un ser vivo, que efectúa su trabajo con alegría y vocación, como es la nuestra cada vez que debemos entregar un ejemplar. El tiene sus necesidades que deben ser satisfechas y atendidas. No es una máquina de ejecutar órdenes, que puede colocarse en un estante en el momento en que consideremos que no nos es necesario. Con plena conciencia, ambos verán incrementado su placer y alegría y podrán disfrutar de una vida armoniosa y a pleno.
Si posee dudas ó preguntas puntuales, no dude en consultarnos, estamos a su disposición.

