Sumario06
 
Mayo 13

Los perros que nos ayudan

Hoy, y como lo anunciamos en el anterior artículo, vamos a hablar sobre las diferencias que existen entre los perros que nos ayudan en distintas tareas y cuáles son las características de los mismos, claro está que entre ellos se encuentran los perros de

Delta Society determina tres tipos de perros en lo que hace a la asistencia de la salud de las personas: 1) Los perros de Terapia, 2) Los perros de servicio y 3) Los perros residenciales.
Comenzaremos a definir los dos últimos para luego tratar, lo más detalladamente posible, a qué nos referimos cuando hablamos de perros de terapia.

Según Delta Society, el perro de servicio es aquel que ayuda a una persona con alguna discapacidad, facilitándole todas aquellas situaciones que se presentan en la vida cotidiana. El ejemplo paradigmático del perro de servicio es el lazarillo, que por ejemplo, ayuda a una persona no vidente a cruzar una calle (situación que presenta la vida cotidiana). Asimismo, en Estados Unidos también es común entrenar perros que llamen por teléfono al 911 frente a cualquier indisposición que pueda presentar su dueño.
Los perros residenciales, son aquellos que ingresan y viven en instituciones como hogares de niños o de ancianos; también aquellos perros que conviven con presos en las cárceles. Existen muchos estudios que destacan los resultados más que positivos relacionados al ingreso de un animal a una institución. Para ingresar un animal se deben considerar las mismas pautas que se tienen en cuenta a la hora de elegir un perro de terapia, además se deberán respetar los derechos del animal y ofrecerle una vivienda, alimentos y cuidados adecuados.

Uno de los efectos más directos de la presencia de un perro en una institución es que las personas que allí viven podrán percibir de forma más positiva el lugar, sacudiendo un poco el “polvo” institucional.

Los perros de terapia (coterapeutas) son aquellos que elegimos y adiestramos para que nos ayuden a desarrollar una Terapia Asistida por Animales o Actividades Asistidas por Animales. A la hora de seleccionar un perro que será de terapia, tendremos que realizar una serie de evaluaciones que nos garanticen que el perro será apto para cumplir las funciones necesarias y que no sufrirá por hacerlo, sino que por el contrario disfrutará las actividades que se le presentarán.

Una de las evaluaciones que se efectúan es realizarle al perro un test determinado: el Test de Campbell, que nos ofrecerá una idea sobre el temperamento a futuro de ese animal con respecto a las personas. Este Test consta de 5 ítems, y por cada ítem se otorga una calificación (no numérica) de acuerdo a la conducta que presenta el animal frente a la situación que le estamos presentando. Luego de obtener las 5 calificaciones, se evalúa un resultado final. Ese resultado final que nos provee el Test, es el que tenemos en cuenta para conocer esa tendencia del carácter del perro. El Test se debe realizar cuando el animal es cachorro, se considera ideal un cachorro de 7 semanas aproximadamente.

Además del Test de Campbell, se realizan una serie de exámenes veterinarios, entre los cuáles se evalúa la tolerancia al dolor que presentará ese animal. Por qué hacemos esto? porque queremos asegurarnos de que el animal no sufrirá frente a cualquier trato brusco que por lo general presentan aquellas personas que se beneficiarán con este tipo de terapia, como lo son las personas con discapacidad. Un perro rústico y con un umbral de dolor alto no sufrirá si le tiran de la cola, desde ya, los profesionales siempre deberán estar atentos y proteger al animal de cualquier situación agresiva por parte de los pacientes.

El perro de terapia recibe un adiestramiento en obediencia básica que le permite ir incorporando nuevas actividades a lo largo de su vida, siendo esencial en todo momento estimularlo en lo que hace al juego para que no pierda nunca el ánimo lúdico.
Es necesario aclarar que no existen los perros que “ya nacen coterapeutas”, es imposible criar animales con esta finalidad, un perro de terapia en primer lugar se selecciona, y luego se adiestra para la terapia. Nadie puede criar un animal con estos fines, porque es naturalmente imposible.

En el próximo artículo trataremos el comportamiento de los animales en la terapia en general, y en la terapia de pacientes que presentan distintas patologías, deteniéndonos especialmente en lo que se denomina “Calming Signals” y que constituyen indicadores de estrés, llamados de atención que son necesarios percibir para evitarle al animal cualquier tipo de sufrimiento o reacción inesperada.


Márgara Pons
zooterapia@revistacanina.com

AUTOR
Márgara Pons
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