Cuando decidimos comenzar a desarrollar una Terapia Asistida por Animales (como así también Actividades Asistidas por Animales), son muchas las acciones a tomar en lo que respecta a la salud y seguridad, tanto de los pacientes como de los animales. Así como se evalúan determinadas cuestiones para evitar cualquier consecuencia negativa para el paciente que pueda emanar del contacto con el animal, también evaluamos distintos riesgos que puedan afectar al animal. Esta tarea de evaluar los posibles riesgos se debe realizar tanto al comienzo como en todo el proceso del tratamiento.
Las mismas precauciones que tomamos para resguardar la integridad, salud y seguridad de los pacientes, se toman para resguardar al animal, y sin lugar a dudas, el asegurar el bienestar del animal repercutirá positivamente en el bienestar del paciente y lograrán una interacción en la que disfrutarán ambos.
Uno de los puntos que se debe analizar es el estrés en los animales. Todos los seres vivientes experimentan o pueden experimentar estrés, y es por ello que hoy vamos a explicar las denominadas “Calming Signals” (Delta Society), señales que ofrecen información específica a la hora de identificar e interpretar el estrés en los perros, se trata de señales comportamentales de estrés animal.
El contacto con un animal con un nivel de estrés significativo puede llevar a que se presenten situaciones indeseables, desde el sufrimiento del animal hasta una reacción negativa hacia el paciente.
Los animales de terapia a menudo muestran comportamientos únicos y observables. Los comportamientos relacionados con el estrés pueden ser difíciles de identificar por una persona que no se encuentre familiarizada. El hecho es que el estrés que pueda presentar un animal de terapia puede ser identificado rápidamente si la persona simplemente sabe qué observar.
Los animales de terapia son altamente vulnerables al estrés debido a que se les dificulta alejarse de una situación estresante hasta que el zooterapeuta se los permite. Asimismo son vulnerables porque existen factores de riesgo estresantes, altamente dinámicos en los lugares en los que se trabaja con la salud, lugares en los que ellos interactúan; a lo que se le suman las características de las patologías de ciertos pacientes.
Es por ello que debemos estar siempre alertas para observar los signos de estrés que pueda presentar el perro. Debemos además, sentirnos comprometidos a ayudar al animal a controlar el nivel de estrés, por ejemplo, realizando una pausa en la sesión para que pueda alejarse de la situación estresante y relajarse. Por qué hacemos esto? Porque si dejamos al animal continuar bajo una situación de estrés , en primer lugar permitimos que sufra, y en segundo lugar, el mismo animal tratará de controlar la situación y en ese intento podrá presentar comportamientos defensivos, como lo son las mordidas.
Las “Calming Signals” son la clave para detectar que un animal se encuentra bajo una situación estresante significativa. Es uno de los métodos más efectivos que los perros utilizan para moderar el estrés y comunicárselo a los demás. Cuando observamos e identificamos una calming signal, tomamos conocimiento de que el perro se encuentra estresado y que trata de controlar el nivel de estrés que lo afecta.
Turid Rugaas, de Noruega llama a este método de comunicación canino “Calming Signals”, lo que podríamos traducir como “Señales que Calman”. Rugaas dice: “Debido a que los perros son animales sociales, necesitan un lenguaje para comunicarse con los otros. Su lenguaje consiste en una gran cantidad de señales que utilizan el cuerpo, la cara, las orejas, la cola, sonidos, movimientos y expresiones”.
A continuación presentamos una lista con las “Calming Signals” más comunes:
• Olfatear el piso: Los perros utilizan sus narices para explorar el medio ambiente, pero el olfatear puede tener otros significados. El olfatear el piso es una vía que poseen los perros también para reducir el estrés. Al observar esta señal debemos analizar el contexto para identificar si se trata de una calming signal o no.
• Movimientos de los ojos: El agrandarlos, achicarlos o el parpadeo constituyen señales de que el perro está experimentando estrés.
• Relamerse, bostezar y hacer chasquidos con la lengua.
¿Qué hacer frente a un comportamiento que demuestra estrés?
Es importante aclarar que observar este tipo de señales de forma aislada no implica una crisis, pero sí constituyen un indicador de que existe un monto de estrés que los animales tratan de comunicar. Sin embargo, los profesionales deben estar alertas, preparados y listos para actuar si es que se observan grupos de calming signals, en el sentido en que ello puede estar indicando que se incrementan los niveles de estrés y que el animal no está disfrutando o que se está preparando para controlar por sí mismo su propio estrés a través de una acción defensiva.
Si esto sucede, debemos darle una pausa en la sesión al perro y alejarlo de la situación estresante, también debemos ayudarlo a que ese nivel de estrés disminuya, por ejemplo, a través de una caricia.
El hecho de que se presenten grupos de calming signals con un paciente en particular puede indicar que el perro y ese paciente no presentan un buen vínculo. Si esto sucediera, se debe concluir con la sesión y observar el comportamiento del animal con el próximo paciente.
También estos grupos de señales pueden indicar que el perro se encuentra cansado o no tuvo un buen día, si se considera que esto es lo que ocurre, culminaremos con las sesiones por ese día.
Siempre debemos tener presente la posibilidad de que tal vez un perro se estrese cumpliendo con las funciones de coterapeuta, en este caso tomaremos las medidas necesarias para asegurar su bienestar.
Lo desarrollado también constituye un motivo por el cual el paciente en cada sesión interactuará con dos o más perros.
Márgara Pons
zooterapia@revistacanina.com

